Cambia la perspectiva si te acuestas en medio del salón y
miras hacia arriba, notas que la luz es más brillante de lo que creías, esto te
produce cierta alegría y confortabilidad, pero no tardas en percibir que detrás
de aquellas luces brillantes, en el fondo, más arriba, un poco más allá de lo que tus ojos acostumbran a ver, encuentras
oscuridad, una penumbra silenciosa que gobierna la luz que cierta alegría te
transmitía, ahora tu sentir es incertidumbre, te preguntas si aquel límite
sombrío es solo eso, aquello que llamamos soledad, o si por el contrario existe
un nuevo mundo más allá de lo que tus ojos están acostumbrados a ver, un mundo
inexplorable, indómito y arcano.
Pero te preguntas, ¿Quién se atrevería a desafiar los
destellos luminosos que parecen custodiar la fortaleza misteriosa que gobierna
las alturas? ¿Podrías arriesgar aquella cierta alegría que te produce el calor
y el brillo de los haces luminosos? Ya lo sé, es normal temerle a lo
desconocido.
¿Podría ser que la oscuridad del más allá no sea más que un
brillo más intenso que el que acostumbramos ver y por ello nos parece
oscuridad? ¿Por qué creer que lo desconocido es oscuridad?
Andrés B.
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