sábado, 22 de febrero de 2025

Tu mundo y mi mundo

 No fue un simple reclamo, fue mas bien una justa exigencia, solo anhelaba una cortas palabras llenas de cariño, una pizca de muestra de amor, una ínfima evidencia de este don especial, se sentía distante de su mundo, no comprendía su silencio, no aceptaba tanta pasividad.

El era un gran soñador, su mundo era un mundo de fantasías siempre inspirado en el amor, buscaba de su existencia una explicación; inmerso en sus pensamientos un día cualquiera allí se perdió, no encontraba su camino, solo soñaba, creía estar despierto, su realidad se desvaneció.

El y ella se amaban, nada ni nadie lo ponía en cuestión, el buscaba y buscaba su inspiración, pero ella habitaba en el mundo exterior, en aquel mundo real lleno de prejuicios, donde priman las costumbres, los hábitos, la monotonía, la falta de tiempo y el exceso de control.

El le hablaba de su mundo, la invitaba a soñar, a liberarse de sus ataduras y de toda responsabilidad, ella se veía tentada pero solo lo visitaba, le mostraba la salida que el se negaba a cruzar.

¡Te esperaré toda la vida! Se decían mutuamente cunado sus labios se lograban separar-, vuelve a mi realidad, suplicaba ella entre lágrimas; quédate un poco más, decía él rogando que su fantasía no tuviera final.

Entre ires y venires sus mundos lograron compaginar, sin saberlo sus fantasías se volvieron realidad y su mundo real fue habitar en sus fantasías; ¿Te esperaré toda la vida! se decían mutuamente todos los días al despertar, ¿Te esperaré toda la vida! se decían cuando llegaba la hora se soñar.

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